La primera mitad fue un auténtico trueque de golpes que, contra todo pronóstico, concluyó igual que empezó. Todo por el desacierto de ambos púgiles, que no acertaron en la mandíbula rival pese a los múltiples intentos de los que disfrutaron.
El Barça no pareció haber aprendido de la goleada sufrida el jueves en el Metropolitano. Flick tiene un estilo y un concepto clara y parece que morirá con ellos. El Girona supo burlar la adelantada línea protectora del Barça y solo el desacierto de Vanat privó a los locales de anotar en el primer acto.
Los de Míchel pudieron anticiparse, pero fueron los visitantes los que disfrutaron de las ocasiones más claras. Raphinha, hiperactivo en su regreso, disfrutó de hasta tres oportunidades en los primeros 45 minutos, la mucho más clara con un tiro cruzado que se estrelló en el palo.
Lamine Yamal, desacertado en la noche de hoy, también tuvo las suyas. Primero se encontró con Gazzaniga en un mano a mano tras una gran cabalgada y luego desaprovechó un penalti. La pena máxima se produjo en la última jugada de la sección primera. Blind llegó tarde a un pase al espacio y pisó a Dani Olmo. Penalti sin discusión que el \'10\' estrelló en el poste con el guardameta local vencido.
El paso por vestuarios no cambió en exceso la activa. El Barça continuaba llegando con peligro, pero dejaba la espalda de su defensa bastante desamparada, lo que provocaba que el Girona prosiguiese deambulando la portería de Joan García con sencillez.
El tanto que abrió la lata llegó del lado visitante de la forma mucho más inesperada. Un centro teledirigido de Koundé halló el hombro de Cubarsí, que con una área poco frecuente batió a Gazzaniga en el minuto 59.
Poco duró la alegría en el bando culé. 2 minutos después, Lemar empujó a portería vacía un pase de la muerte de Vanat para poner el empate. Y a partir de ahí, todo cambió. El Girona inclinó el campo hacia territorio blaugrana y empezó a llegar con más peligro. En medio de una efervescencia gironí surgió la figura de Joan García, que realizó 2 milagros para eludir el 2-1.
El primer milagro llegó con una doble parada a tiros de Iván Martín y Vanat. La segunda, si bien se encontraba cancelada por fuera de juego, es una de las más escandalosas de la temporada. Una intervención digna de los elegidos.
El segundo milagro lo actuó poco después, al sacar un pie salvador a un tiro cruzado de Joel Roca. No hubo tercer milagro. En el minuto 87, Echeverri se llevó el balón en un desafío con Koundé y cedió el balón para Joel Roca. El radical vio la llegada de Fran Beltrán en segunda línea y habilitó al centrocampista. El madrileño ajustó el cuero con un tiro cruzado frente al que, en este momento sí, nada pudo llevar a cabo el meta culé.
El tanto de la victoria local llegó con polémica, ya que, en la pugna entre Echeverri y Koundé, el argentino pisó al francés tras tocar el balón. Ni César Soto Grado en el campo ni David Gálvez en el VAR apreciaron el pisotón como falta, algo que desató la indignación en la bancada culé.
En los últimos minutos, un Barça enrabietado buscó el empate por tierra y aire, pero sin acierto. Y aún hubo tiempo para otro lío. Joel Roca trató de parar a Lamine por todos los medios y acabó propinándole una dura patada que acabó con el radical local expulsado y con el visitante indignado.
En el final, victoria para un Girona que respira y se aleja los puestos de descenso. El equipo gerundense es duodécimo con 29 puntos, cinco por encima de la región roja. El Barça, por su lado, cede el liderato en favor del Real La capital española. Los alumnos de Hansi Flick suman 58 puntos, dos menos que su eterno rival.

