Una canasta "maldita" evita el triunfo del Madrid en Atenas (82-81) | Video - Resumen

El Madrid no cambia su racha como visitante en un trepidante final en Atenas. Una canasta a dos segundos del final de Grant dio la victoria al Panathinaikos. Las estrellas del equipo no se dieron a conocer en un sobresaliente partido de Alex Len.

El Madrid fue bastante irregular en Atenas y padeció frente al Panathinaikos su novena derrota en trece partidos como visitante. El Panathinaikos, que había ganado en el Palacio, resucitó después del descanso y su intensidad dio la vuelta al partido. En un final trepidante , Grant se inventó una canasta que dejó en nada el sobresaliente partido de Len (18 puntos, en el momento en que en toda la Euroliga había metido 31, 5 rebotes y 2 asistencias). El próximo capítulo para los de Scariolo va a ser el jueves en Dubai.

El Panathinaikos de esta temporada es un monumento a la irregularidad. Diez derrotas en Europa y 2 en la Liga griega antes de medirse al Madrid. Y eso tiene muy perturbados a dos de los individuos más esenciales del club: el entrenador y el presidente. Ataman ha cargado ahora contra múltiples pesos pesados de la plantilla; Dimitris Giannakopoulos cargó contra todos después del tropiezo del fin de semana en Salónica. A ese clima histriónico ayudó el Madrid con un inicio mucho más que notable. Se apostaron los tiradores más allá de la línea de tres y empezaron a llover los triples: Hezonja, Okeke, Abalde, Campazzo. Media docena y compartiendo el balón con generosidad para situar una virtud inopinada (11-24).

El acierto tuvo el complemento de un dominio abusivo del choque y todo con la presencia de dos secundarios como Len y Procida. El pívot ucraniano no solo relevó a Tavares con garantías. También cubrió las faltas tempraneras de Garuba. Procida, brillante frente al Casademont Zaragoza el domingo, hizo de Deck. El italiano, con tres partidos jugados en la Euroliga en todo el curso y 7:38 en suma en pista, logró que se no echase de menos al argentino. El Panathinaikos necesitaba subir la temperatura en el OAKA. Y lo logró con Sloukas, su particular Llull. El Madrid no acabó de explotar la flojera griega por el hecho de que bajó su acierto exterior de manera escandalosa. El capitán griego trató de espabilar a los suyos, pero era irrealizable que no añorasen la existencia de Kendrick Nunn. Si el escolta estadounidense no es el exterior mucho más desequilibrante de Europa anda cerca y sus 20 puntos por partido nadie era capaz de aportarlos.

Si el Panathinaikos se metió en la riña fue mucho más por los deméritos del Madrid en el tercer cuarto. Falló los tres primeros intentos de tres, Tavares cometió la tercera falta, llegaron los regalos en ataque y los helenos llegaron aun a ponerse por enfrente (46-44). El OAKA asimismo decidió participar conque el partido comenzó a parecerse a eso que estamos familiarizados en Atenas. Sloukas y Osman habían revitalizado al Panathinaikos. El capitán se convirtió en una pesadilla para la defensa del Madrid. Si el equipo de Scariolo seguía por enfrente para afrontar el tramo final era porque los interiores locales estaban desaparecidos y Len tenía buena parte de culpa.

El Madrid volvió a desconectarse en el comienzo del último cuarto y los helenos lo agradecieron poniéndose por enfrente. El problema es que el generador de inconvenientes por el momento no era solo Sloukas. Grant comenzó a anotar canastas muy complicadas y al Madrid cada vez le costaba mucho más agregar. De la alegría del primer tramo no quedaba ni indicio. Scariolo apostó por juntar un quinteto atípico: 2 bases, Campazzo y Feliz, dos talentazos, Hezonja y Lyles, y el trabajo de Len. La brecha desapareció con 2:30 por jugarse, 73-73. Los ataques griegos habían perdido clarividencia y el Madrid insistió en el juego interior. Balón a Lyles y el estadounidense buscaba a Len. La fórmula resultó hasta el momento en que el ataque griego resucitó. Con cinco puntos seguidos, Sloukas y triple de Juancho, volvió a situarse el Panathinaikos por enfrente a 125. Hezonja anotó un 2+1 para devolver el mando al Madrid (80-81). La pizarra de Ataman eligó a Grant como ejecutor. El estadounidense había firmado varias canastas complicadísimas y la última se la reservó a 2 segundos del final. El intento atormentado de Campazzo no evitó la novena derrota del Madrid lejos de su cancha.

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